El inconformismo, la pasión y la proactividad son tres puntos de partida para definir el ADN de Rodrigo Garcia aka Squaric. Su recorrido en el mundo de la electrónica y la experimentación es versátil, cuanto menos, con proyectos como Diffuse Reality, Kidnapping, Periphylla o Teorema, o bajo el nombre de sus diversos seudónimos. El artista argentino, vecino de Barcelona y melómano empedernido, lleva nutriendo la escena local y danzando su música por distintas partes del mundo desde que saliese de su Zárate (provincia de Buenos Aires) natal alrededor de 10 años atrás. Una vez más, sale de su zona de confort para conceder a OHM Mag su primera entrevista en persona y a un medio español. 

Foto y edición: Aran Huegun

 

Comenzaremos por conocerte mejor personalmente, si te parece bien. ¿Cuándo comenzó la aventura de Rodrigo Garcia en la música? ¿Viene de familia o la experimentación musical forma parte del crecimiento personal y artístico?

Fue un crecimiento personal. En mi familia no hay ningún músico pero sí que escuchaban mucha música en mi casa, obvio. Mi abuelo, sobre todo. Y me parece que el amor por el vinilo viene de uno de él. Tenía su colección de discos y me llamaba mucho la atención desde que era muy pequeño. Escuchaba discos -en Argentina- de folclore local, jazz, tango… Sonidos tradicionales. Luego me introduje de lleno en la música de adolescente cuando un amigo me hizo conocer la escena electrónica de la capital. Ahí descubrí mi gran pasión. 

Eres de Zárate, una ciudad a 3 horas de Buenos Aires, y tengo entendido que a raíz de descubrir las pistas de baile de la capital salió a relucir también tu alma raver y empezaste con tu primer proyecto: Submerge. ¿Podría decirse que fuiste uno de los culpables de llevar la movida electrónica a tu ciudad?

Zárate es una ciudad hermosa de la que tuve gran inspiración para todo lo que vendría en mi futuro. Sí que había una pequeña movida, de sonidos comerciales, pero la electrónica llegó cuando la llevamos nosotros. Submerge, fue una apuesta de techno Detroit que la hacíamos en una gasolinera abandonada sobre la autopista. Todo un sonido y concepto nuevo para la ciudad. Me encantó la experiencia, fue muy nutritiva, pero sentía que me faltaba algo. Soy inquieto. ¿Y qué hice? Crear un label: Kidnapping. Al ser un Netlabel, me abrió las puertas al mundo porque no paraba de conectar con gente, publicar música y hablar con artistas. Aparte del label, hacía Sumerge, así que estaba las 24 horas del día pensando en música.

Kidnapping cobró más y más protagonismo en tu vida, y también las conexiones con artistas europeos que ello te proporcionó, por lo que decidiste mutar tu Netlabel a lo que conocemos hoy como Diffuse Reality Records. Coincide con tu mudanza a Barcelona ¿verdad? ¿Qué es lo que te hizo venir a la Ciudad Condal y no, por ejemplo a Berlín?

Antes de mudarme ya había estado varias veces en Europa. Visité muchas ciudades donde pinchaba y la que más me gustó fue Barcelona. Aparte sí, yo ya tenía mis conexiones con gente de acá que estaba involucrada en el sello para comenzar a hacer movidas cuando llegara a la ciudad. La mutación del proyecto fue muy fácil porque muchos artistas que eran parte de Kidnapping fueron directamente para Diffuse Reality. Comenzar no fue tan fácil porque no sabía y aprendí cómo llevar un sello discográfico o Netlabel. Siempre fui autodidacta. En cuanto a Berlín, en algún momento va a llegar. (Se ríe)

 

Foto: Tomy Levita | Edición: Aran Huegun

 

Diffuse Reality ya ha cumplido 6 años y el pasado 10 de enero fui afortunada de poder bailarme las bombas -en formato vinilo- que lanzaste en la sala Loft del Razzmatazz como cierre del aniversario. Mientras bailaba -y gozaban mis oídos- me preguntaba si sueles preparar todo a conciencia o, por el contrario, eres más de improvisar según sientas la vibe de la pista.

Generalmente preparo una idea para el tipo de evento, ya que analizo y trabajo mucho previamente en mis sesiones, aunque una vez estás allí todo puede cambiar. Eso es lo más divertido de todo esto, el dinamismo que puedes tener al mezclar música.

Como los sets de los aniversarios suelen ser muy especiales sí que lo tenía preparado. Ya lo celebramos en otras salas anteriormente, como en el About Blank de Berlín, y como actuaba luego del directo de AnD -una noche de sonidos power– había que seguir una coherencia.

Centrándonos en confesiones artísticas y teniendo en cuenta que actúas bajo distintos aka, ¿cuáles han sido tus motivaciones para cada uno de tus seudónimos? Aunque echando un vistazo a las fechas de los lanzamientos, sin contar con las ocasiones en las que pinchas y produces, Squaric es el nombre más presente en la actualidad, ¿verdad?

Los diferentes alias los creé como representación del momento personal que estaba viviendo y las distintas ramas de arte que estaba frecuentando por entonces. Iba experimentando y me parecía interesante ir cambiando y jugando con eso. Squaric nació así y hoy en día es el más activo porque justamente funcionó. El resto (HII Regions, Unit 115, RAG, NNMWS) lo tengo en pausa, aunque nunca se sabe que puede pasar en el futuro.

Lo que nunca dejé de hacer es actuar como Rodrigo Garcia, en formato dj ya que siento que tengo mucha libertad. Tengo tantos discos y de tan distintos estilos – ambient, IDM, funk, industrial, punk, me gusta todo… – que cuando pincho con mi propio nombre no me siento condicionado por la música que he creado con los aka.

 

 

Todo ese torrente musical ha venido de fábrica, obviamente, pero en una ocasión comentaste que dos de tus grandes referentes eran Jeff Mills y Sunil Sharpe. ¿Sigues sintiéndolo así?

Sin duda, son dos artistas que me encantan, por el mensaje que envían. Son interesantes por lo que hicieron, por lo que hacen y por lo que van a seguir haciendo. A Sunil, que fue parte del primer vinilo de Diffuse Reality, lo trajimos a Moog en Barcelona este verano, y fue una verdadera masterclass de vinilos. Y Mills siempre utiliza la música de Diffuse Reality en sus sesiones.

Sabemos que tres artistazas de referencia como Helena Hauff, que en un podcast para Mixmag mezcló tu “For Varden Pirke”, o Speedy J o Nina Kraviz que lo hicieron en sus sets en el festival Awekenings. Pero, ¿y tú? ¿En tu maleta de vinilos encontraríamos tus propios temas? ¿Sueles hacer uso de ellos a menudo?

Cuando suceden estas cosas te pones muy contento. Es muy gratificante saber que tu trabajo es utilizado por artistas que respetas. Si mi música no lo pinchase ningún artista también sería feliz porque me gusta hacer música, enviando mi mensaje personal. Siempre llevo mis tracks en la maleta, más muy pocas veces los uso en vivo, ya que los utilizo mucho previamente a que sean publicados para testearlos en clubes. En algunas ocasiones, depende el momento, los utilizo, pero ya es esporádico.

 

Queda claro que ese trabajo de fondo, es de fondo muy profundo porque llevas años danzando por el mundo y hace poco la conexión Diffuse Reality con Asia se afianzó mediante el tour por Tokyo, Kyoto y Seoul. ¿Qué tal la experiencia nipona?

Hace muchos años que tenía gran ilusión por conocer Japón y cuando lo planifiqué con mis tres hermanos de aventuras -Joaco, Jantus y Fran- estaba muy feliz. Fue una nutritiva experiencia ya que tuve unos 12 bolos, entre ellos un live y dj set en Dommune, y mis amigos a la mitad del viaje estaban muy cansados porque, claro, tenía que pinchar jueves, viernes y sábado de seguido. Llegó un momento que hasta se quedaban dormidos en el club (Se ríe).

Hoy en día no todos los productores pueden decir que tienen, aparte de vinilos y albums, cassettes en su discografía. ¿Qué te motivó a publicar en esos formatos?¿Tienes aún un radiocasete?

Soy fanático de lo analógico. Por eso leo libros impresos, compro vinilos, cassettes, CDs…Por eso opté los releases de Diffuse Reality son siempre en formato físico, además del digital. Y sí, tengo un radiocasete.

 

Foto y edición: Aran Huegun

 

Teorema empezó su andadura por el 2015 como un espacio cultural, pero no es hasta 2017 que cambia de identidad y comienza su andadura como un festival y ya ha cumplido 3 años con buen sabor de boca, ¿no? ¿Qué sensaciones tienes para próximos años?

Fue una idea de espacio físico que luego mutó a jornadas de arte experimental, como prefiero definirlo. Aunque la palabra festival también sea válida, suena a algo macro y esto está hecho artesanalmente y con mucho amor. Quería cambiar el ángulo de lo que venía haciendo hasta ese momento, artísticamente hablando. Siempre me había focalizado en el clubbing y en el sello y con Teorema abrí un poco el espectro, ya que nos fuimos al arte más experimental: performance, instalaciones, workshops, conferencias, música en vivo, visuales, market de vinilos y más actividades. Mi intención era unir todo el arte y como estoy rodeado de amigos artistas, de los que me nutro, me veía con las ganas de hacer algo diferente. 

En Barcelona ya lleva 3 ediciones y en la última edición las actividades duraron 7 días. Fue alucinante. Hubo tardes de música experimental en el cine Zumzeig, en el Convent de Sant Agustí, dos días en un Warehouse y mucho más. La primera celebración de este año de Teorema será en Berlín el 13 de marzo, nuestra segunda edición allí; luego en octubre Barcelona; Manchester en noviembre y, por último, en Buenos Aires, la tercera edición. Ya tenemos esas 4 confirmaciones y creo que alguno más también va a llegar.

Ya llevas unos pocos años por aquí. ¿Eres optimista con la escena española y local?¿Notas mucha diferencia de ambiente entre las ciudades que visitas?

Creo que ha cambiado mucho de las primeras veces que vine a Barcelona hasta la actualidad. Hubo una evolución importante. Soy positivo en mi vida en general y también lo soy con lo que pasa aquí. Está en proceso, va a llevar un tiempo más, pero se están empezando a gestar propuestas interesantes.

 

Foto y edición: Aran Huegun

 

¿Defender la cultura club significa involucrarse en la política local? ¿O aún se puede continuar la lucha de forma más underground?

Involucrarme en crear más música es mi mensaje. Yo como artista, productor, organizador, tengo que trabajar mucho para que mi mensaje llegue a todas partes. Todo lo que hago tiene un mensaje. Para mí es una especie de comunicado político, de aprendizaje, de buscar un cambio para que todos estemos mejor.

Ahora es el turno de la pregunta del millón: ¿qué te traes entre manos? ¿Dónde va a parar ahora tu mente creativa y polifacética?

Este año se presenta super activo. Desde hace 6 meses llevo trabajando, junto con Jantus, en otro hijo de Diffuse Reality: un nuevo sublabel que se llama Periphylla con sonidos orientados al Cold Wave, New Wave, Punk, Industrial, Metal, etc.

En cuanto a lanzamientos, como Squaric ahora lanzo un EP con remixes de Marcelus, Makaton, Paul Birken, Perm & Voidloss basado en La société Du Spectacle, un ensayo filosófico de Guy Debord. El álbum, que se publica en formato cassette por Linn Records, llamado Noise Elemental, que fue grabado entre 2017 y 2019 y presentado en Dommune Tokyo. Como Rodrigo Garcia, presentaré mi primer álbum, que será un album de estudio audio-visual de paisajes atmosféricos, se llamará New Era y tendrá las visuales hecha por Julián Schenini.

Ya para concluir, si hubieses tenido que amenizar esta conversación, ¿qué 5 tracks te vienen a la cabeza? 

Ø ‎– Kunnes

Katsunori Sawa – Mind game (Rune Bagge remix)

Project 86 – Industrial Bass (Industrial Mix)

Martyn Hare – Thanks God

Rancho Relaxo Allstars – Track 2

Foto: Tomy Levita | Edición: Aran Huegun