Una vez más estuvimos presentes en el primer gran festival del año como es CTM. Crónica a cargo de Jordi Milà

Martes 28 de enero

Dis Fig

Llego un poco tarde al concierto y la neoyorquina afincada en Berlín ya está en el escenario tocando una caja de metal con cuerdas con un arco de violín. Los sonidos que salen de este desconocido aparato para un servidor me recuerdan a la banda sonora de Mica Levi para la película Under the Skin. Al cabo de poco tiempo se incorporan sus vocales a modo de lamento, con unos bombos intensos que saliendo a través del Funktion-One del Berghain hacen que me tenga que poner mis tapones para los oídos. Más tarde aparecen sonidos de insecto, samples vocales de lo que parece un telenoticias americano, vocales con susurro de la misma Felicia Chen à la Cigarettes After Sex y melodías simples de tonos sostenidos.

Mohammad

El dúo griego, vestidos de negro con ropa de brujo, utilizó solo dos instrumentos para su live: un bajo eléctrico de dos cuerdas y un contrabajo eléctrico. La música se basó en tonos graves de larga duración à la Sunn O))), con pequeñas aportaciones vocales muy puntuales. Solo apto para los amantes del género.

Rakta

El trío brasileño formado por guitarra, batería y teclado protagonizó seguramente uno de los directos más directos del festival, si es que se puede llamar así. En un CTM donde lo que abundan son lives de portátil, se agradece ver un escenario con tres personas tocando instrumentos y cantando. En su particular mezcla de estilos a caballo entre post-punk y rock psicodélico, hicieron que un servidor presenciara algo nunca visto en la pista de baile de Berghain: un baile colectivo al estilo concierto punk, con la gente empujándose una a la otra. Magnífica actuación de una banda con un directo impecable.

Miércoles 29 de enero

Demystification Committee

El dúo inglés, con uno de los componentes encargado de la música y el otro de las visuales, nos presentó su obra ECHO FX, la cual reproduce la votación del Brexit a través de imágenes de Nigel Farage, de la devaluación de la libra inglesa, y de diferentes entidades bancarias que ganaron millones a través de información privilegiada sobre la caída en picado de la libra inglesa. Las visuales, todas tintadas en colores rojos y negros, acentuaron un dramatismo quizás algo exagerado de lo que fué esa noche del 23 de junio de 2016. La música, sincronizada con lo que pasaba en la pantalla del proyector, estuvo compuesta de percusión minimalista a modo de base de power electronics y otros sonidos medio fantasmagóricos.

xin

Hace tiempo vi un meme que ponía de título: “Goes to CTM Festival once.”. En la foto se podía apreciar una persona en una pasarela de moda vestida de manera extravagante. El artista afincado en Berlín apareció en el escenario con un vestido similar, pero de color rojo. Su música fué bastante de acorde con su vestimenta. Beats difíciles de encajar en ningún género en concreto, mezclando ideas y sonidos de varios pasados musicales electrónicos creando su propio sonido, todo con una producción fantástica.

Emptyset

La larga trayectoria del proyecto formado por James Ginzburg y Paul Purgas ha pasado por muchas etapas musicales. Empezando su carrera con la publicación de varios 12” enfocados a la pista de baile a modo techno minimalista, han terminado encajando en el amplio género que podríamos denominar experimental. En esta edición del CTM nos presentaron un live totalmente carente de percusión, mucho más drónico de lo que un servidor recuerda de sus anteriores apariciones en el festival Atonal.

Jueves 30 de enero

Nene H & Ensemble Basiani

La artista turca afincada en Berlín se presentó al escenario con un portátil y un coro de ocho hombres. Seguido de un solo espectacular de uno de los cantantes, sonaron unos drones con percusión minimalista a cargo de Beste Aydin, conocida como Nene H. Al cabo de unos minutos se incorporó el coro, esta vez con sus ocho componentes, cantando sobre las bases electrónicas de Nene H. Melodías simples y ritmos de techno que se intercalan con pasajes que podríamos denominar como IDM, o como le gustaría decir a RDJ, de braindance. Actuación fantástica que recibe una gran ovación al terminar, en lo que seguramente se trata de la primera ocasión que un coro masculino clásico ha sonado a través del Funktion-One de Berghain.

Antoine Chessex

Armado con un saxo con diferentes pedales de efectos, este instrumento de viento suena como si se tratara de una guitarra eléctrica. Drones infinitos con distorsión, en una actuación que podría tratarse de un concierto drone con guitarras pero con menos notas y más agudas.

Fiedel & Fréderic Gies

DJ set de techno a cargo del residente de Berghain, esta vez en la planta baja de Säule, donde hay instalado un pie gigante gris de peluche. Un bailarín de mediana edad con barriguita y tatuajes, que parece más salido del lab.oratory que de una escuela de ballet da vueltas por toda la sala bailando e interactuando con el público a su particular manera.

Andy Stott

El inglés, uno de los platos fuertes del festival, aparece en un Berghain donde no cabe ni un alfiler, con cartel de Ausverkauft en la puerta desde antes de empezar la noche. El productor de Manchester nos ofreció un live pensando en la pista de baile, donde las melodías presentes en sus últimos álbumes no hicieron acto de presencia. La actuación discurrió desde un dub techno con texturas industriales sin muchos bpms hasta un drum and bass frenético para terminar sus escasos cincuenta minutos de actuación.

Sherelle

La DJ londinense, acostumbrada a sus frecuentes shows de radio en la NTS, utilizó el micrófono como si estuviera en uno de sus programas, animando al público y pinchando temas de alta velocidad saltando desde drum and bass a footwork, y a cualquier género que superase los 160bpms.

DJ Firmeza

Entrar en Panorama Bar y ver a gente haciendo twerking no es algo habitual, pero con los ritmos complejos y veloces del portugués pensados para un baile energético, algunas personas no se pudieron resistir. Un set donde abundaron los temas de producción propia basados en la percusión, con géneros típicamente asociados con la escena lisboeta como son el kuduro y la batida.

Viernes 31 de enero

Squarepusher

Poder hacer un live en Berghain el día que sacas tu nuevo disco no es algo que pueda hacer cualquiera. El inglés no solo presentó su nuevo disco en cinco años sino que hipnotizó a media sala con su drum and bass intercalado con líneas de acid. En algunos momentos con una ejecución tan perfecta que más de uno debió pensar, esto no lo hace ni Aphex Twin. Sonidos analógicos ancorados en los 90, la época dorada de la música de la cual Tom Jenkinson es uno de los máximos estandartes.

Sábado 1 de febrero

Deathprod

El sótano de un antiguo crematorio en el barrio berlinés de Wedding fué el escenario de la actuación del máster noruego del dark ambient, en una sala completamente llena de humo de máquina y solo iluminada por una tira de leds azul vertical de techo a suelo de la sala. Una hora de drones exquisitos donde hubo pequeñas pausas de unos segundos donde el sonido completamente desapareció para aparecer de golpe a un volumen mucho más alto, cosa que hizo que muchos espectadores arrancaran a aplaudir antes de tiempo. Hoy en día muchos artistas hacen música parecida a la de Deathprod, pero cuando empezó él a inicios de los noventa, seguramente era de los pocos.