Perspectivas e hipótesis de los profesionales del sector y la escena frente a los innegables efectos que dejará consigo la huella y el rastro de esta pandemia.

Por Alba Nogueira y Gerard Llopart

6 semanas han pasado desde que toda la rutina que conocíamos ha sido pisada y aplastada por la mayor crisis sanitaria y económica que nos haya atravesado de manera global hasta la fecha. El mundo, tal y como lo conocíamos, ya no existe.

Si hay una cosa que nos pone sumamente tristes, es que hubo un día en que bailamos y festejamos como a nosotros nos gusta, con aquello que nos encanta, sin saber que sería el último hasta dentro de un largo tiempo. Y eso, desde luego, se traduce en una incertidumbre voraz por el futuro, que arrasa a su paso cuantos planes hubiésemos hecho, que arranca de cuajo cuantas expectativas tuviésemos puestas en 2020 y que, inevitablemente, trunca por completo o en buena parte, el devenir de cientos de carreras profesionales que componen este sector.

La industria de la música y el espectáculo, en definitiva: la cultura y el ocio, muy probablemente sean uno de los sectores que más tarde en ‘’volver a la normalidad’’ y recuperarse de los efectos devastadores, que traerá consigo este interactivo capítulo de Black Mirror en el que nos hallamos.

La música electrónica tras la COVID-19

Cuando planteamos desde el equipo de este magazine la creación de este reportaje/artículo en profundidad, tan solo había pasado 1 semana desde la proclamación del estado de alarma, aún no habíamos experimentando ninguna prórroga de este, y el horizonte que se abría paso era cuando menos una incógnita. Todo un mar de dudas y cuestiones nos abordaba. Creímos que sería bueno acopiar las perspectivas e hipótesis ante esta pandemia que estuviesen rondando por las cabezas de todos aquellos que hacen posible el clubbing, la “escena’”, en definitiva: la música electrónica y nuestro consiguiente disfrute de ella, cuales quiera que sean las vías por las que lo transmitan.

Es por ello, que decidimos ponernos en contacto con más de una decena de profesionales, de muy diversos puntos geográficos, así como ámbitos laborales. Desde agentes de booking y comunicación hasta promotores y producción, pasando por los artistas y colectivos. Declaraciones que hemos ido recogiendo a lo largo de todas estas semanas, para además ya no solo obtener distintos puntos de vista -que obviamente- sino para cotejar y comparar con el paso del tiempo, y su correspondiente efecto, que pensaban o piensan va a suceder cuando acabe ‘’todo esto.’’

¿Cuál es el panorama actual?

Es evidente que, aunque en la práctica más categórica esto nos atañe del mismo modo a todos y todas -quizá y ese puede ser un buen consuelo de tontos al que aferrarse en estos días- no lo hemos encarado de la misma forma, y desde luego, no nos ha afectado por igual. Para algunos ha supuesto el cese de toda su actividad, lo que ha conllevado la disminución de más de la mitad o incluso todos sus ingresos, dado que han visto como todos sus eventos o fechas de programación se han cancelado. Otros prefieren tomarse este tiempo como un respiro y hasta lo agradecen para así tener tiempo para, por ejemplo, producir, ordenar su música o simplemente dedicárselo a sí mismo y a su disfrute personal. Y los que aún siguen trabajando, andan adaptando como buenamente pueden, sus quehaceres a tan extraordinaria situación.

La música electrónica y el COVID-19

Sala Stella, Madrid

Época de cambios: efectos a corto y medio plazo

Como toda crisis, ésta traerá cambios de muy diversa índole y ante ello el espectro de opiniones es cuando menos amplio y por consiguiente heterogéneo. Sin embargo, existen ciertos puntos en común que cabe resaltar. Por un lado, están las visiones desesperanzadoras, como también las que despuntan que el público, quien al final es el que consume, será un alto determinante en las modificaciones en las que la “industria” pueda incurrir:

  • “Soy bastante pesimista con los cambios a mejor. El capitalismo es un sistema feroz, y la industria de la música está dentro de la rueda, por lo que no creo que haya cambios substanciales, unos meses de penurias, un poco de maquillaje para adaptarse a los pequeños cambios que la sociedad adopte y a seguir. Lo único que creo que puede hacer cambiar algo es si el público cambia su modo de consumo, pero por desgracia nos han educado (o adoctrinado) muy bien y la mayoría de la gente seguirá consumiendo cómo les han enseñado a hacerlo.” (MARIO G QUELART, LAUT)

 

  • “Que casi ningún gobierno haya actuado con un mínimo tiento ante la crisis, a pesar de las continuas alertas de los expertos, me hace ser algo pesimista. Todo dependerá de la manera en que cada país decida tratar el problema. A nivel legislativo habrá más fragmentación entre países de la Unión Europea, cosa que dificultará acuerdos y negociaciones que antes podían ser más mecánicas.

 Otra cosa evidente es que este absurdo crecimiento exponencial infinito que veníamos viviendo desde hace años, en un contexto de inseguridad  como este, no sólo no es viable (si es que algún día lo fue), si no que se viene abajo. Eso hará que nos tengamos que tomar las cosas con más calma, no habrá otra. Hasta ahora había un sector que acaparaba gran parte de los ingresos (un headliner podía llegar a cobrar trescientas veces más que alguien abriendo su mismo escenario pocas horas antes). Claramente, no era un modelo sostenible. Asumimos que esa era la realidad, cuando diez años antes no lo era. Habrá que hacer un gran esfuerzo para replantear un contexto más consecuente con la nueva realidad. El hecho de mover menos dinero repercutirá directamente, y por desgracia, en la clase media y baja: agencias pequeñas, DJs modestos, festivales muy especializados, tiendas y un montón de personas que seguían en esto por amor al arte o tenían un trabajo asalariado lo pasarán realmente mal.” (MARC PIÑOL, NITSA)

Para otros, sería casi un sueño que tras la pandemia se apoyase más el talento local:

  • “Espero que se pinche la burbuja. Hemos llegando a un punto ridículo en que la música electrónica parece el fútbol.En este nuevo panorama que se presenta, las agencias quizás deberían hacer un trabajo más honesto, desde mi punto de vista, en el sentido de no pedir cachés desorbitados porque un artista haya pinchado en una Boiler Room, o haya hecho un mix en tal radio. Eso para mí no es un baremo, hay que ser razonable. Tanto por este extremo como por el otro. Al artista local hay que valorarlo económicamente mucho más, democratizar el circuito al fin y al cabo.” (KINETIC, DRAFT & NITSA)

 

  • “En el plano musical, el más que previsible blindaje internacional a un nuevo contagio va a dificultar el poder importar talento en vivo, lo que quizás impulse el talento local como consecuencia de la desglobalización que vamos a experimentar. Y es un escenario que no me disgustaría para nada que sucediese, la verdad.” (SIMON GARCÍA, REPLAY SUNSET PARTIES)

Sin embargo, una cosa parece clara: va a haber cambios, y muy posiblemente sean radicales.

  • “La crisis va a cambiar drásticamente las oportunidades para artistas y promotorxs. Es fácil pensar que si ya había una competitividad en el sector ahora todavía la habrá más: menos oportunidades = más competitividad. Sin embargo, creo que deberíamos permitirnos pensar de manera colectiva que esto no tiene por qué ser así, que siempre pueden surgir nuevas estrategias y redes de cooperación, solidaridad y apoyo mutuo dentro de la escena, en vez de más competitividad.” (MERI BONASTRE Y JOANA CASTELLA, FUTURA)


Sala Apolo (sala-apolo.com)

Por lo tanto: ¿Qué podemos aprender?

  • “De manera global hemos aprendido con esto que hay que ser más previsores para todo, aunque no sé si esto se podría aplicar a nuestro sector, porque por muy previsor que se sea, cualquier negocio se arruina rápidamente si se pierden todos sus clientes de manera repentina.” (BALDO, SUBWAX)

Más allá del aprendizaje sobre la previsibilidad de cara al futuro, es obvio que después de esto no volveremos a ser los mismos, en el sentido de que es innegable que afecta al carácter psicológico y moral por tratarse, además, de una crisis emotiva, en la que todo el mundo es vulnerable ante ella. Por no hablar de los evidentes efectos psíquicos que conlleva el confinamiento en sí. Aunque en muchos casos, nos está enseñando a sacar lo mejor de nosotros, y a renacer ese sentimiento de comunidad y solidaridad en el que se amparaba en sus comienzos la música electrónica y la cultura de club.

  • “Siento que está ayudando a generar consciencia sobre el costo del arte y la importancia de cada uno de los papeles que todos cumplimos en la industria. Un gran ejemplo es el increíble gesto de Bandcamp de donar todas las ganancias directo hacia los creadores de contenido. Creo que es un gran paso para comprender la remuneración hacia los artistas, y el papel tan importante que jugamos todos como seguidores y consumidores.” (DIEGO ALVARADO, PULLPROXY)

LA MÚSICA ELECTRÓNICA Y EL COVID 19

  • “Ojalá cambiaran y hubiera más ayudas estatales a la música, ya no digo electrónica, sino a la música en general. Con este confinamiento algunos de los momentos más bonitos entre vecinos se están dando gracias a la música: uno que baila para los demás, otro que comparte sus gustos musicales inesperados. Son situaciones que crean comunidad. Ojalá desde las instituciones públicas comprendieran esto y dejaran de demonizar por paletismo un sector que siempre producirá beneficios (económicos y morales) para los ciudadanos.” (CRIS ZAPA, SIGH CLUB)

 

  • “Me gustaría pensar en evolucionar con sentido común para trabajar tomando en cuenta el cuidado del cuerpo, el cuidado por x otrx, entonces surgen cuestiones de segregaciones racistas, de género, clasismo y hasta moralistas que tanto reducen la cultura de club a ocio y placer. Decía Guy Debord “si el mundo se da vuelta, la verdad se convertiría en una mentira” y quizás sería bonito repensar qué verdades estamos viendo como una mentira.(FELISA PASCUAL, STARDUST y CASSETTE CLUB)

No obstante, y dejando a un lado la emoción y el carácter más trascendental de esta pandemia, no olvidemos que estamos hablando de un un negocio en el que, es un hecho que se ha perdido y/o se están perdiendo grandes cantidades de dinero por la imposibilidad de realizar eventos.

  • “Quizás sea una buena oportunidad para repensar el modelo de negocio del mundo del entretenimiento. Muchas empresas irán en quiebra, pero las que sobrevivan tendrán que poner sobre la mesa un discurso distinto al que se estaba imponiendo. Ya no vale con “la fórmula”. (TOIA SANGUE, RESISTANCE)

¿Estamos ante la posibilidad de dar cabida a nuevos modelos de negocio? ¿Cómo cuáles?

  • “Sería fundamental aprender a hacer las cosas de manera sostenible y pensar en nuestra huella ecológica —ejemplo gráfico y aplicable a todo: coger aviones como si fueran taxis y comprar luego naranjas de proximidad para sentirse menos peor.  La propia inestabilidad de la situación obligará a artistas, agentes, clubs y festivales a no hacer planes a largo plazo. Eso es un verdadero giro a nuestro planteamiento actual, que no casa con el grado de abnegación que requiere una situación de este calibre. Habrá que despedirse de los tours eternos y de recibir artistas de otros continentes con la misma manga ancha que hasta ayer. Será el momento de hacer piña y asumir que estamos juntos en esto. No me impliqué en la huelga cultural que se planteó, más por cómo se planteó que por el hecho en sí, pero el sector tendrá que hacerse ver más (y mejor) ante el Gobierno. “ (MARC PIÑOL, NITSA)

 

  • “Si da cabida a modelos de negocios que surjan de la necesidad y del análisis, más que la plusvalía o el oportunismo -de quien verá un campo llano- le decimos hola. Hablo de formas de trabajo que respeten la post crisis tanto para el circuito, como para los proyectos con los que trabajamos. Mas que diseñar modelos de negocio sería un reto poder diseñar estructuras de pensamiento frente al impacto ecológico, la integración, e ideas que puedan ayudarnos a retomar de una manera que no sea puramente mercantilista. Sin entrar de lleno en el capítulo de la vida post smartphone y la mediatización de contenidos en este canal, la máquina viene determinando nuestra forma de relacionarnos y ahora ha demostrado que podemos desarrollar el contacto por la interfaz. Los modelos de negocio deberían atender a restablecer la vida comunitaria, por eso no lo voy a proponer desde el aislamiento.” (FELISA PASCUAL, STARDUST Y CASSETTE CLUB)

Y hablando de smartphones y esa, aún más si cabe, expansión de las vías comunicativas a través de la interfaz, hay quien cree que la situación no cambiará sobremanera, mas que si hay algo que se verá fortalecido, será la convergencia y relación entre las redes sociales y la tecnología con la música electrónica. Aumentando así el auge y las propuestas de streaming como Boiler Room, HÖR o Red Light Radio. O incluso, Club Quarantine de Resident Advisor.

  • Donde se puede llegar a más gente con una menor inversión. Aunque no deja de ser una herramienta de promoción o divulgación para la industria, cuya finalidad es el clubbing. Pues lo que nos gusta es poder relacionarnos, bailar con los demás, disfrutar en directo.” (NACHO ROMERO, OMBRA FESTIVAL)

 

  • “Las plataformas de streaming ponen al alcance de todos cualquier actuación o tutorial que diferentes artistas o escuelas quieran realizar desde su estudio o su casa.” (DARÍO DUEGRA, THE GARAGE OF THE BASS VALLEY)

  • “Se va a acelerar el proceso de crear plataformas virtuales para evitar el contacto humano, la propagación de enfermedades, o el abuso de los transportes contaminantes. El auge del teletrabajo puede traer grandes cambios en los hábitos de consumo y puede propiciar que pasemos más rápidamente a una vida cada día más online. Por ejemplo, ya han surgido clubs online en los que para poder acceder has de hacer una donación, como United We Stream. Si nos ponemos a soñar podemos idear videojuegos basados en la experiencia clubber en los que se mezcle realidad y fantasía, pudiendo “estar” en un club en el que actúa un DJ real en streaming y en el que puedes vivir una aventura de ciencia ficción. También veo viable que se hagan avances en los sistemas de producción y de DJ, pudiendo hacer Back2Backs online o trabajar simultáneamente a miles de kilómetros de distancia, recibiendo en directo en tu DAW lo que está trabajando tu compañer@. La historia de la humanidad es la suma de las cosas que se podrían haber evitado, así que cuando suceden desastres así hemos de poner toda la carne en el asador para mejorar lo que tenemos y prevenir lo que puede suceder.” (FINALVERSION3, CLUB GORDO)

Pero, y volviendo a la vida real, donde también parece obvio que nos tendremos que, de algún modo, reinventar debido al contexto, quizá sea hora de plantear todo desde un plano más solidario.

  • “El público debe de tener más memoria de lo que está pasando ahora, hacer una reflexión de cómo sería estar viviendo esta cuarentena sin arte. Y aplicarlo en ese modelo de mecenazgo en el que no nos duela consumir cultura. Porque esta no es gratis, y la gente no vive del aire, y quien está sufriendo son ellos que no tiene un amparo social, no están regulados. Que parece que el promotor es el único que ha de ser mecenas, pero hay muy pocos en este país que ganen dinero, sino porque los grandes festivales tienen que meter inversores, marcas que patrocinen,: ¡porque no se gana dinero! Por ello el público ha de ser también mecenas y apostar por querer cultura. Que gire en torno a eso, a que ni el artista sea tan altivo de ponerse unas cifras desorbitadas y que el público no ponga en entredicho gastarse 12 euros en ver a un DJ. Propongo un cambio hacia la solidaridad entre toda la industria, dando valor a todos los profesionales que trabajan dentro de cada evento y dejar así de mirar el ombligo de la música a través del artista.” (PAT QUINTERO, PAT COMUNICACIONES)


Sala Razzmatazz (Foto de archivo Razzmatazz)

Así que, ante este nuevo panorama que se atisba: ¿qué podemos hacer? ¿Qué se propone? ¿Qué expectativas hay?

Re-empezar a valorar lo local, lo cercano, los pequeños proyectos, abanderar el sentimiento de comunidad, de tribu sería un buen inicio. Dejarnos de tanto renombre internacional y mirar a ambos lados de nuestro eje, ahora que estamos poniéndole cara a nuestros vecinos.

  • “Se debe apoyar a la figura local y eso pasa por darles oportunidades y tratarles como es debido, con respeto y profesionalidad. No tiene sentido pagar al hype 2000€ de caché y luego al dj residente ponerlo a primera hora cuando no hay nadie y pagarle 200€ en el mejor de los casos.La escena barcelonesa ya vivió décadas pasadas de esplendor a base de DJs residentes y si se le da continuidad y apuesta por ellos, seguro se obtendrán resultados a medio plazo.” (NACHO ROMERO, OMBRA FESTIVAL)

 

  • “Debería ser una conversación continua entre artistas, promotorxs, salas y agentes, sin dejar a nadie fuera. Queremos soluciones y herramientas constructivas reales. Necesitamos entender que todxs somos parte de una cosa más grande y no enemigos.

 Hay que entender cómo trabaja cada uno de los actores de la industria para tener una mejor visión de cómo podemos superar la situación. Paciencia y solidaridad son claves.” (MERI BONASTRE Y JOANA CASTELLA, FUTURA)

 

  • “Un modelo en el que se presente un escenario lo más real posible. En el cual se especifique el beneficio de cada uno según el ingreso de cada evento, para asegurar de una manera transparente que todo el mundo gana y nadie pierde, para volver poco a poco a hacer girar la rueda de esta industria y con suerte conseguir una regularización.” (MANU SAMPER, UPPER CLUB Y FLUIDO)

 

  • “Un pacto de no agresión entre el público y los promotores. Creo que aquellos festivales a los que les has comprado la entrada, en la medida en la que cada uno pueda, no se les debería pedir el reembolso. Si no lo necesitas realmente, ayudará a que pueda haber una existencia, sobre todo a las propuestas pequeñas. Y, por consiguiente, los festivales valorar ese gesto y tener una especie de compensación, algo. Creo que la supervivencia de muchos festivales va a depender de ello.Y por supuesto, unas políticas culturales más efectivas y de protección. Que todos los gobiernos, el nacional y los autonómico se impliquen. Tiene que haber un sistema de rescate mediante subvenciones, apoyos, créditos, etc. Si no se quiere que desaparezca mucho espectro cultural.” (PAT QUINTERO, PAT COMUNICACIONES)

Si hay algo en lo que también coincide la mayoría es en que, la recuperación requerirá de manera indefectible, de una ayuda y reconocimiento gubernamental. Esto pues, nos devuelve al mismo punto de siempre: demostrar que lo que nos concierne es cultura y por ende ha de tratarse como tal. Y en un punto más genérico, velar por ella, pues como bien han dicho algunos, si no fuese por la misma, muchos se hubiesen vuelto locos en sus casas.

Necesidad de ayuda, apoyo y reconocimiento institucional

  • “Sería ideal que de todo este fango brotase una escena más hermanada, más profesionalizada y en la que instituciones, clubs, trabajador@s y público fueran más conscientes de la situación de la electrónica y de la necesidad de tener una red de clubs y festivales sostenibles, seguros y por supuesto en activo.

 Lo peor que puede pasar es que comiencen los despidos y cuando toque reabrir no se tenga la infraestructura necesaria para hacerlo bien. Esperemos que el Gobierno y las instituciones velen por nuestra seguridad.” (FINALVERSION3, CLUB GORDO)

No obstante, y con las medidas de restricción y el horizonte tan, a priori, desolador que se nos dibuja: ¿qué es lo que de verdad cabe esperar?

  • “La situación en España, y concretamente en Madrid, ya estaba bastante fea. Horarios restrictivos, limitaciones de sonido, cero apoyo al colectivo artístico y pocas o ninguna ayuda a salas y festivales. Veo difícil, y poco coherente, que haya más restricciones o limitaciones. Pero lo que tampoco veo es que vaya a haber medidas que favorezcan a esta industria o un apoyo institucional claro.” (SR.MELLES, CHINEURS DE MADRID)

 

  • “¿Más restricciones? Acabarán de hundir lo poco que quede a flote. Actualmente ya existen medidas desproporcionadísimas que afectan a la industria. Se protege mucho al vecino, pero poco a los artistas y los pequeños empresarios y que, en definitiva, afecta a todo el público que desea, y merece, una oferta cultural. Entiendo y comparto que la industria musical tiene que convivir con los vecinos, con los aspectos sanitarios y de seguridad, pero actualmente las normativas ya son asfixiantes (sobretodo para los más pequeños) y esto implica que los eventos, salas, bares y espacios diversos sean de una rentabilidad pésima, por lo que si las restricciones (las que ya existen y las que estén por venir) no van acompañadas de ayudas que lo hagan sostenible, pueden provocar que la oferta baje más de lo que ya ha bajado en las últimas décadas y que las condiciones de los trabajadores de esta industria, aun sean más precarias.” (MARIO G. QUELART, LAUT)

 

  • “Tiene que haber más medidas por las instituciones si o si, pero igual con las tiendas de discos, los bares, etc.” (KINETIC, DRAFT & NITSA)

Llegados a este punto, es evidente que desde nuestra posición dentro del sector, ya no solo como creador, sino también como consumidor, hay que apostar por ser un todo en donde velemos y revaloricemos el placer y poder de la música electrónica, donde no dejemos por el camino ni la ilusión ni la esperanza, y sigamos entre todos y todas luchando por la supervivencia de la cultura de club: unidos. 

  • “Creo que es altamente probable, desgraciadamente, que el próximo año y medio nuestra escena cambie y que las restricciones nos impidan practicar el clubbing como estábamos acostumbrados. Pero saldremos de esta. No queda otra. Los que amamos la música no vemos otra forma de vida como una alternativa posible. Esa pasión es algo muy grande y con mucho poder que existe en este sector y que no se da en otros. Y esa pasión aprenderá cómo mover montañas.” (CRIS ZAPA, SIGH CLUB)

Inmensas gracias a todas las personas que han contribuido a la publicación de este artículo, que aparte de ilustrar las opiniones, ideas e inquietudes de quien da vida a todo esto, desea también crear consciencia de cuán importante es y será cuidar nuestra escena. Ojalá nos podamos reencontrar más pronto que tarde en las pistas de baile.

 

Baldo – DJ y residente en Razzmatazz. Socio de Subwax [tienda + sello + distribuidora] (Barcelona)

Cris Zapa – Promotora de Sigh Club (Madrid)

Darío Duegra – DJ, promotor NODE y programador de The Garage of The Bass Valley (Barcelona)

Diego Alvarado – PR agent en la agencia Pullproxy – (Berlín)

Felisa Pascual –  Coordinación y producción de Startdust, Cassette Club. Programación de Aback y encargada de la producción visual de ‘’She Makes Noise’’ en La Casa Encendida. (Madrid)

Finalversion3 – DJ y productor. Promotor de Club Gordo y residente de Upper Club. Comunicación de varias fiestas y Millenia Estudios. (Valencia – Madrid)

Kinetic – DJ y residente de Nitsa Club. Miembro del colectivo Draft (Barcelona)

Manu Samper – Promotor de Upper Club y Fluido (Madrid)

Marc Piñol  – DJ y productor. Residente en Nitsa Club (Barcelona)

Mario G. Quelart – DJ, Producción, booking LAUT, SOUNDIT (Barcelona)

Meri Bonastre y Joana Castella – Booker y booker assistant de Futura (Barcelona – Worldwide)

Nacho Romero – DJ, agencia WEAREWE y Ombra Festival (Barcelona)

Pat QuinteroPat Comunicaciones, PR en Mutek Barcelona, miembro de SheSaid.so Spain.  (Valencia – Barcelona – Madrid)

Simón García – Productor, DJ y residente de Replay Sunset Parties (Madrid)

Sr. Melles – DJ y miembro del colectivo Chineurs de Madrid

Toia Sangue Resistance Worlwide Logistic & Hospitality Manager