Texto: Carlos G.

La visita del capo de Full Pupp y parte casi indivisible de ese triunvirato de noruegos que, bajo el paraguas del llamado sonido nu-disco o cosmic han conquistado las pistas de baile de todo el mundo, era motivo de visita obligada al club de la calle Alcalá. Thomas Moen Hermansen, al contrario que Hans Peter Lindström o Todd Terje, ha evolucionado su sonido en los últimos años alejándose completamente de las etiquetas en las que siempre le encontramos encasillado. Prueba de esto es el proyecto que inauguró en 2014 en forma de sello, Rett I Fletta, donde coquetea con sonidos más próximos al techno y al acid; el triple cdmix que entregó para Eskimo Recordings a finales de 2015 (de nombre Paradise Goulash) con un monumental tracklist de más de 60 temas donde muestra su total versatilidad para combinar estilos diametralmente opuestos y juntando a artistas tan dispares como Abdullah Rashim, Young Marco o Kurt Vile; o el más reciente, el cuarto LP en solitario de su carrera, titulado Principe Del Norte, donde divisamos claramente el giro exploratorio hacia territorios donde ambient, idm y la kosmische musik van de la mano.

Hay que remontarse a finales del año 2011 para encontrarnos con su última visita a la ciudad con una actuación en formato banda (Prins thomas Orkester) y unos meses antes como DJ, encargándose de clausurar el último evento de la Red Bull Music Academy de 2011 (evento que ya muchos señalan como un “antes y después” en la escena clubber madrileña). Sin duda, había ganas de comprobar cómo se las gasta el bueno de Prins Thomas en su vuelta a la capital.

Acompañándole en el cartel nos encontramos a su compatriota Skatebård, otro artista crecido con el impulso que estos escandinavos han dado en el mundo de la música, pero con una mirada más claramente dirigida al italo y refugiándose también en otras plataformas editoriales como el  sello de culto Sex Tags Mania . La sesión de Skatebård se desarrolló de forma mucho más previsible que la de su paisano. Mucho nu disco, house, sonrisas y buen rollo durante dos horas exactas en las cuales pudimos oír el remix de Brennan Green Mix de Don’t Turn It Off de 40 Thieves, la celestial remezcla que Legowelt hizo del A Thing Called Love de Wolfram (con Haddaway a las voces) o el pepinazo que el mismo Bård publicó para Bordello A Parigi, Palais D’Amour.

A las 4 de la mañana comenzaba Prins Thomas una sesión que nos iba a confirmar ese distanciamiento que ha tomado respecto a las edulcoradas melodías de sintetizadores y los ritmos tropicales. Thomas, nos ofreció una selección cargada de tracks densos, líneas de bajo acidorras, atmósferas oscuras y mucha, mucha tensión.

Pese a la evidente evolución artística, el noruego sigue siendo uno de los selectores más finos y competentes de la escena cuando la cosa va de viajes musicales. La habilidad que demuestra siempre a la hora de estructurar una sesión de manera milimétrica y llevarte por donde él quiere es abrumadora. Durante su primera hora pudimos escuchar muchos temas que seguían la línea marcada por sellos como el ya mencionado sello Sex Tags Manía: percusiones africanas, temas largos (casi tranceros), vocales retorcidos, subidones que nunca llegaban, bajadas que dejaban la sala prácticamente sin música. Todo ello, por supuesto, de manera premeditada para comenzar una segunda hora donde un techno lento y contundente rompió a los allí presentes y permitió soltar todo lo que Thomas nos había hecho guardarnos.  Pocos temas pudimos cazar ante tal despliegue de rarezas, pero sin duda nos quedamos con uno de los que sonaron durante la primera hora, el espectacular Mothers de Designer y Four Tet. Quizá echamos en falta más horas de actuación para el artista estrella de la noche, para poder disfrutar de un viaje aún más largo y seguramente más divertido y arriesgado.